Mis Novelas.

Mis Novelas.

viernes, 9 de marzo de 2012

Tentación./ 30º Capítulo.









































Capítulo Treinta.


Soundtrack: Pretty Woman- Elvis Presley







-Qué ocurre?- pregunté mirando sus caras una por una.
-Bueno- empezó Carlisle.- dejando aparte la locura que has cometido, dado que los licántropos podrían haberte cazado… sigues preocupada?
-Sólamente un poco- Alice puso los ojos en blanco y yo sonreí un poco culpable- una nunca cambia
-Y que lo digas- dijo Emmett con una sonrisa divertida. Lo miré confundida-
-Qué tal si me explicas el chiste y así me río yo también?
-La única vampira torpe de la historia.-Si hubiera podido sonrojarme, lo habría hecho. Miré al suelo avergonzada- Te has hecho daño? Anda que caerte desde la ventana de un segundo piso…- rió con una risa estruendosa que los demás corearon más tímidos.-
-Alice, ya te vale.- le reprendí
-Lo siento- dijo entre pequeñas risas- pero hubiera estado genial haberlo visto en primera persona.- y volvió a reír. Estuvieron riéndose a mis anchas varios minutos, hasta que al final, se calmaron
-Apúrate, Elisabeth o llegarás tarde al instituto.-me apremió Esme
-Y una Cullen nunca llega tarde- añadió Jasper.


Subí a toda prisa por las escaleras para llegar a mi habitación. 


-No te caigas, Elisabeth!- gritó Emmett desde el piso de abajo. Las risas volvieron a aflorar.


Me di una ducha súper rápida y me puse lo primero que encontré en el armario. Al bajar a toda prisa, Alice me miró con el ceño fruncido.


-Y ahora qué te pasa?- le pregunté
-Eres muy poco femenina a la hora de vestir. Parece mentira que seas una mujer de principios del siglo XX- me recriminó mirando con desprecio mi conjunto de pantalones vaqueros y camiseta de manga larga.
-Que preferías, un vestido hasta los pies, con una pamela y un paraguas de encaje a modo de sombrilla? Se supone que soy una adolescente de diecisiete años en el siglo XXI. Y, además, debería sentir el frío.
-El paraguas no te haría falta dado que no hace sol, ni llueve. He visto en Port Angeles unos vestidos hasta la rodilla preciosos, y, sobre todo, calientes. 
-Alice, hablamos luego, vale?
-eso quiere decir: di lo que quieras que voy a seguir haciendo lo que me dé la gana. Me equivoco?- le sonreí, arrugando un poco la nariz, en respuesta. Qué bien me conocía a veces.
  
Salí del garaje, me monté en el volvo y salí hacia el instituto de Forks. Sonriente. Miré de reojo el reloj del salpicadero. Aún tenía tiempo. Tenía sus ventajas tener súper velocidad. 
Encendí el reproductor y empezó a sonar “Pretty Woman”  de Elvis Presley. Aunque era una amante incondicional de la música clásica, no había podido resistirme a Elvis. Había pocas canciones modernas que me gustaran, pero Elvis Presley había conseguido conquistarme sin esfuerzo. 


Llegué al instituto de Forks a tiempo gracias a mi conducción cuya velocidad no bajaba de los 140 km/h. afortunadamente, mi don era a prueba de radares.  
Aparqué el Volvo y me dirigí al pasillo. Abrí la taquilla y cogí el libro de la asignatura que me tocaba ahora… trigonometría. 


Me dirigí a la clase correspondiente y me senté en mi asiento de siempre, ya que en esta clase no había conseguido que me pusieran junto a Edward. Dejé el libro abierto por la página correspondiente y dejé vagar mi mente. 
Varios minutos después, el señor Vanner entró y después de mandar callar unas cuantas veces, empezó la explicación. 
Aunque mantenía mi escudo medianamente puesto, no pude evitar tensarme al escuchar las intenciones de Jessica Stanley. 






Chun, Chun... JESSICA QUIERE VIOLAR A EDWARD!! (<--WTF!?)
Yo odio la trigonometría... ¬¬"
No seáis malotas como Eli, no conduzcáis a 140 km/h por carreteras secundarias mojadas, ella es inmortal, vosotras no.


Espero que os guste!!
PD: a mí también me encanta Elvis Presley <3

viernes, 2 de marzo de 2012

Tentación./ Capítulo 29º.






Capítulo Veintinueve.


Soundtrack: Main Titles (BSO "Chocolat")- Rachel Portman






Pero cuando estaba en la entrada del bosque para volver a comenzar la misma carrera, pensé que esa noche quería hacer algo nuevo.
Hoy sólo había visto a Edward como una hora, y tenía ganas de verlo más.
No. Pensé. Eso es muy peligroso. Y además es de tratamiento psiquiátrico. Pero, como me había ocurrido por la mañana, me encontré corriendo por el bosque en dirección a la reserva quileute de La Push.
Esperaba poder encontrar la casa de Edward sin que ningún licántropo me sorprendiera y, por supuesto, no perderme.
Unos metros después de entrar en el territorio comanche, después de un efluvio intenso de licántropo, sentí el inconfundible y delicioso olor de Edward. Lo seguí mientras mantenía mi escudo bajado para escuchar si algún licántropo me encontraba. Todos eran pensamientos incoherentes y sueños.
Al final, encontré el lugar procedente del delicioso aroma, mezclado con uno de humano y otro de licántropo. Vivía con un licántropo!? Primero, una vampira que lo anda rondando y luego, viviendo con un hombre lobo? Este muchacho atraía de un modo inexplicable al peligro. Edward vivía en una pequeña casa, roja y con un garaje artesanal. Miré el buzón. Billy Black; Jacob Black, y puesto recientemente, con rotulador indeleble, Edward Masen. 
Habría entrado por la puerta si hubiera querido, pero no quería dejar como muestra de mi visita una puerta rota, de modo que empecé a escalar por la fachada y subí al segundo piso. Nadie se molesta en poner una cerradura a la ventana del segundo piso.
Pero, al llegar a la ventana que daba al bosque, mi sorpresa fue que… era la habitación de Edward.


La imagen daba por completo una sensación de paz. Edward descansaba plácidamente sólamente cubierto hasta la cintura con una sábana, revuelta y pegada a sus piernas. La sensación de paz dio paso a otra sensación a la que no pude dar nombre al ver que dormía solamente  con unos pantalones de chándal, sin nada que cubriera su musculoso torso. No tan musculoso como el de Jasper y mucho menos  como el de Emmett, pero musculoso de todos modos. Y por supuesto, el pelo de un extraño color cobrizo desordenado, como de costumbre.


Abrí con cuidado la ventana para que no chirriara. Tendría que traer aceite para la próxima vez. Próxima vez!? Me di un golpe mental en la cabeza por pensar en esas cosas. Ya era bastante malo hacer esto una vez por diversas razones: es de psicópatas, estaba cometiendo un delito contra la intimidad, los licántropos podían pillarme en cualquier momento, y otras muchas cosas considerablemente peligrosas, como para volver a hacerlo.
Su cuarto estaba completamente lleno de su aroma. Aspiré por la boca, la garganta me estalló en llamas, pero no era nada que no pudiera soportar.
Además estaba un tanto desordenado, pero no sucio. Todavía quedaban algunas cajas sin o a medio desempaquetar, un par de zapatos cerca de la cama, varios CD metidos en una caja, encima de un reproductor de CD, aunque no alcancé a ver los títulos; y un ordenador portátil bastante antiguo. Mientras estaba ensimismada, como una psicópata, viendo las regulares respiraciones de Edward, su voz me asustó.


-Elisabeth…


Abrí los ojos con pánico mientras le miraba los parpados cerrados y a la vez me preparaba para huir en cuanto estuviera segura. Era posible de que se hubiera despertado? Porque no lo parecía. Entonces se dio la vuelta y después de un suspiro volvió a repetir…


-Elisabeth… quédate, por favor.


La sorpresa fue demasiada. Tanto, que me caí de espaldas de la ventana y acabé en el suelo con un plof! Aguanté la respiración sin moverme, atenta por si alguien se había enterado. Varias casas a la derecha, una luz se encendió.


-Has oído eso?- preguntó una voz masculina
-Seguro que se ha caído un animal o cualquier cosa- lo tranquilizó una voz femenina- vuélvete a dormir.


La luz se apagó y todo volvió a quedarse en silencio excepto los grillos que seguían cantando. Cri, cri… cri, cri…
Me levanté, me quité los restos de hierba que habían quedado en mi ropa y volví a subir a la ventana.
Todavía no salía de mi asombro. Edward soñaba conmigo, y no era una pesadilla. Seguía hablando en sueños y no pude resistir la tentación de seguir escuchando. Era una forma de saber lo que pensaba pero no a través de mi don.  Me quedé escuchando hasta las primeras luces del amanecer.


Salí corriendo a través del bosque intentando llegar cuanto antes a casa. En cuanto entré por la puerta, todos estaban en el salón, intentando no reírse. Bueno, todos menos Rosalie.


-Enferma- pensó en su siempre amable tono.




Oh... Elisabeth me recuerda a alguien... xDD
No es una psicópata vale? Por cierto, si pensabais que los vampiros no eran torpes, aquí tenéis la excepción a la regla. Cuando la imagen de Eli cayéndose llega a mi cabeza, no puedo aguantar la risa xDDD
Bueno, espero que os haya gustado, y también la música :)

Os parece ético lo que ha hecho Eli?