Mis Novelas.

Mis Novelas.

sábado, 14 de enero de 2012

Tentación./ 24º Capítulo.





Capítulo Veinticuatro.




En resumen, lo peor que pudieron hacer los Vulturis fue reunirnos a todos. Primero, porque las peleas eran cada vez mas frecuentes; y segundo, porque con James muchas vampiras que aún no habían encontrado a su alma gemela andaban con las hormonas bastante descontroladas. Lo que hace la inseguridad.

-Elisabeth Cullen!- me llamó una voz muy aguda, casi chillona, parecida a la voz de un bebé. Me di la vuelta aunque sabía perfectamente quién era.-
-Victoria- la saludé con una pequeña sonrisa de cortesía.-
-Cuanto tiempo sin verte. Como te va tu vida humana?- a nadie excepto a mi familia les parecía normal que quisiera llevar una vida medianamente humana.
-Bien. Aburrida como siempre. Es un poco imposible sorprender a alguien con varias carreras universitarias. –Victoria rió brevemente. – y a ti, como te va todo?
-Los habitantes de Michigan están bastante deliciosos. Al menos los cinco que he desangrado hace dos días. –sonrió abiertamente, enseñando los colmillos levemente. Su mente se llenó de imágenes muy detalladas y vívidas que bloqueé rápidamente mientras un escalofrío me recorría la columna.-
-No necesito detalles.
-No entiendo por qué te resistes
-Te haría cambiar tu forma de alimentación?
-Probablemente no. Casi seguro
-Entonces no me hagas gastar saliva
-Que no te puedo hacer gastar porque no tienes
-Touché- volvió a reír pero paró bruscamente-
-Estúpida Mary- pensó con rabia
-Te has enterado?
-Tú qué crees?- me respondió en tono mordaz- Deberías pasarte más veces por aquí, Elisabeth. Si lo hicieras, sabrías que el tema de conversación principal entre amigas son los líos de una noche. Los vampiros somos morbosos y nos encanta el cotilleo
-A mí no, a pesar de que lo tengo 24 horas, y además el privado
-No está hecha la miel para la boca del asno
-Estoy completamente de acuerdo.
-Cuánto tiempo piensas seguir haciéndote la difícil?
-Eh?- pregunté, sorprendida
-Vale que no quieras acostarte a la primera con James, pero lleva cincuenta años detrás de ti
-Victoria, no me hago la difícil. James para mí es alguien insoportable
-Pero es bueno en la cama
-Me lo estás vendiendo o te ha contratado?- pregunté molesta
-Sólamente te estoy dando un consejo, Elisabeth.
-Me estás aconsejando que me acueste con alguien para que al día siguiente se acueste con otra diferente, y que además ese alguien es alguien odioso para mí? Victoria, tú te escuchas cuando hablas?
-Suelo hacerlo
-Entonces solo me queda la opción de pensar que eras una madame de prostíbulo cuando eras humana. –me enseñó los colmillos- qué clase de alma gemela eres tú?- Victoria se quedó callada y sorprendida
-Q-que estás  diciendo?
-Deberías luchar por James en vez de ir recomendando a tu alma gemela por ahí. –Victoria entrecerró los ojos. Leí en su mente que tenía ganas de llorar.-
-Es por hacerle un favor a él. –Me espetó- tal vez así se quede conmigo para siempre
-Victoria, lo siento. –Le puse una mano en el hombro, intentando consolarla- pero no creo que esa sea la solución. James es un mujeriego. Cosa que no entiendo, porque cuando encuentras a tu alma gemela le eres fiel. Necesitas serle fiel.- esto último lo dije más para mí que para ella.-
-Yo no soy el alma gemela de James. –dijo con un pequeño sollozo
-Cómo!? Y quién es entonces?
-No puedo decírtelo
-Está bien, no pasa nada
-Cambiemos de tema, te parece?- asentí- que tal con tu trocito de carne humana?- me tensé-
-Qué?







Chun, Chun, Chuuuunnn!! No os quejéis, que el de hoy es bastante largo!! :D
espero comments y que os guste!
Debate ético de hoy: Son morales los líos de una noche?




domingo, 8 de enero de 2012

Tentación./ 23º Capítulo.





Capítulo Veintitrés.


- Qué quieres, Mike?
-Mira, Edward, no sé qué te traes entre manos con tanta pregunta, pero te lo digo por tu bien, como amigo.- le puso una mano encima del hombro. Hipócrita.- Elisabeth Cullen es guapísima, todos lo sabemos. Pero no sale con nadie. Debe creer que somos poca cosa para ella. Lo digo para que no te ilusiones. -siseé de la furia-
-Por favor, Mike. -se quitó de una sacudida su mano- Sólamente tengo curiosidad por ella, nada más. Me parece una buena chica, y que la estáis marginando.
-No te flipes tampoco.
-No me flipo. Digo lo que pienso. Y ahora, voy a acabarme mi almuerzo. -empezó a caminar pero se detuvo y volvió a darse la vuelta- por cierto, Mike, tus consejos son pésimos. -y se fue hacia su mesa. Mi pecho se hinchó de orgullo.

Minutos después sonó la sirena que comunicaba el regreso a las aulas. Salté del árbol y volví a casa.
Después de haber estado varias horas rumiando lo que le diría a Edward, decidí darme una vuelta por Villa Vampiro. Así era como llamaba yo a la ciudad subterránea donde vivían todos los vampiros no vegetarianos. Solo había dos aquelarres vegetarianos, por lo tanto, dos aquelarres que vivían en la superficie y en casas. (Bueno, mansiones). Mi clan, el clan Cullen, y el de Tanya, originarios de Denali, Alaska.
Bajé por el pasadizo que conducía a Villa Vampiro y empecé a deambular por allí.

Casi todos los vampiros estaban ocupados eligiendo el lugar donde irían a cazar, para no ir casi todos al mismo lugar y masacrar a una ciudad. Unos pocos acababan de llegar de su expedición.
Sus ojos, de un vívido color carmesí, hicieron que escalofríos me recorrieran todo el cuerpo, pero conseguí ocultarlos. Vidas inocentes desperdiciadas para salvar a un ser desalmado.
Suspiré. Aunque yo nunca había matado a un humano inocente, y los que si maté estaban haciendo alarde de delitos, además de que no me alimenté de ellos, al convertirte en vampiro pagabas un precio muy alto por tu inmortalidad... o al menos eso pensaba yo.
Estaba intentando por todos los medios cerrar completamente mi escudo mental. Como solía pasar a menudo, una vampira, Mary en este caso, una nómada americana en tiempos anteriores a la dictadura de los Vulturis; había tenido una noche fabulosa con James. Bueno, o al menos eso era lo que gritaban sus pensamientos, y lo que le decía a sus amigas.
Las artes amatorias de James no eran nada nuevo en mi mundo. Se las daba de donjuán y pocas éramos las vampiras que no habíamos caído en sus redes. De hecho, de una forma muy poco sutil, me había insinuado varias veces que le encantaría probar sus dotes de donjuán conmigo.
Bueno, tal vez lo estoy contando de una forma demasiado refinada.
James tenía mucha labia, y a la hora de seducir sus palabras eran muy cortesas y refinadas, pero sus pensamientos... no tanto. Por supuesto, todas las mujeres que se acostaban con James era solo una noche. Si tenían suerte, dos.
Incluso sus gustos al cazar eran peculiares. Sus presas solían ser mujeres, a las que seducía con su adquirido acento italiano. Ya que él era americano, y fue nómada durante bastante tiempo. En esa etapa fue cuando conoció a Laurent y a Victoria, su... aquelarre.
Pero gracias a varios siglos con los Vulturis perfecciono muchísimo su acento italiano.
Bueno, pues seducía a estas mujeres y, dependiendo de su nivel de sed, se acostaba con ellas y luego les chupaba la sangre, o hacía las dos cosas a la vez. -sí, lo sé, un hombre haciendo dos cosas a la vez, algo único.- al menos no sufrían.
Desgraciadamente, los primeros años de mi nueva vida inmortal no controlaba bien mi escudo, y a menudo me enteraba -y, desgraciadamente, me sigo enterando sin querer- de cosas en las que prefería seguir en la ignorancia.





Pobre Elisabeth, que la traumatizan y le ensucian la mente con sus pensamientos poco castos... xDD (<-- en momentos como estos, me alegro de no leer mentes.)
Me encanta como sale Elisabeth en la foto, los ojos rojos también le quedan bien :) (<--Elisabeth los tiene dorados, Sandra)
Estaría bien plantear un día un debate ético sobre la alimentación de los vampiros, y, sacándo otro de Death Note, hagamos uno hoy... Es ético matar a quien ha matado?  Ahí os lo dejo, responded en vuestros comentarios.