Capítulo Diecinueve.
Me estremecí al recordar lo que había venido después. Mejor dicho, me estremecí al recordar la quemazón de mi transformación. Abracé a Esme.
-Gracias- le dije
-Siempre has sido especial, Elizabeth, nunca lo olvides.-dijo Esme antes de salir de mi habitación.
Me levanté y me apoyé en el marco de una de las ventanas de mi habitación, mirando a la luna, llena esta noche.
Un suave toque de nudillos en la puerta de mi cuarto me devolvió al presente.
-Adelante- dije. Esta vez el que entraba era Carlisle, mi padre en más de un efecto. Ya que había sido mi creador y además era mi padre a efectos prácticos.-
-Buenas noches, Elisabeth.- me dijo con una sonrisa
-Buenas noches- le sonreí. Era imposible sentirse incomodo o enfadarse con Carlisle. Era como mirar al sol. Y al verle lo último que piensas es que sea un vampiro. Su rostro angelical y amable, junto con sus cabellos dorados, te hacían pensar en un ángel.-
-Tu madre ha vuelto a atormentarte con ese recuerdo?
-No me atormenta. A fin de cuentas, es el único recuerdo que tengo de humana, a pesar de que sea de una memoria ajena –sonrió con tristeza y se encamino hasta ponerse a mi lado
-Hace una noche esplendida, verdad?- dijo Carlisle, intentando cambiar de tema. No quería leerle los pensamientos. No me gustaba leerles la mente a mi familia. Sentía que estaba invadiendo su intimidad.-
-Sí, curiosamente es lo más bonito de Forks. Y teniendo en cuenta que es el lugar donde habitan los vampiros es un poco casualidad no? –rió con una sonrisa suave y musical.-
-Sí. La verdad, parece que este sitio este hecho a la medida para nosotros.
-Carlisle, que pasa? Que es de lo que realmente quieres hablar? –Tomó un trago de aire-
-Alice nos ha contado lo que vas a hacer este sábado…
-Como no –dije poniendo los ojos en blanco-
-…y de que estas preocupada por lo que pueda suceder
-Ajá
-No va a suceder absolutamente nada
-Todos tenéis una descomunal confianza en mí que no creo merecer
-Elisabeth, nunca has fallado, no sientes diferencia entre la sangre humana y la animal… de hecho, ni siquiera parece que sientas la sed. De neófita tampoco estabas sedienta. Que es lo que puede ir mal?
-Pues que si siento sed con la sangre de Edward Masen. Como diría Aro: il tuo cantante
-Elisabeth, nadie va a echarte nada en cara
-Eso ya lo sé. Lo que no quiero es hacerle daño a él. No quiero matarle
-Tu madre y tu ya habéis hablado de esto. Siempre has sido muy negativa y un poco insegura. Si no te atreves, cancela la excursión. Y si te atreves, que es lo que deberías; si tienes miedo de no poder controlarte, llama a alguno de tus hermanos y lo llevara a su casa
-No puedo
-No confías en tus hermanos? –sentí el dolor y la decepción en su mente. Negué con la cabeza- Puedo entender que tengas reservas con Jasper, pero Rosalie sabes que tiene un buen historial. O siempre puedes intentar llamarme a mí. Tal vez pueda escabullirme un momento del hospital
-No es eso. Confío en mis hermanos, pero es por protegerlos a ellos. –note la confusión en su rostro. Tomé aire- Edward… vive en… La Push.
Perdón por la tardanza, pero estoy con mal de amores.


